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Ago 21, 2023 Uncategorized

El territorio mexicano-andino era una excepción, en el que, sin abandonar el trabajo de la piedra, se había desarrollado una verdadera industria del cobre y luego del bronce y se trabajaban activamente los metales nobles; y, además, una zona bastante amplia de América del Norte, que había aprendido a tratar cobre nativo (especialmente abundante en los yacimientos cercanos al lago Superior), y también objetos de oro usados ​​importados de México o Cuba, y en algunos casos también hierro meteórico, tratado como la piedra. Los voluntarios de las tropas extranjeras, aunque eran una mezcla de alemanes, franceses y otras nacionalidades, se denominaron "rusos" en reconocimiento del importante papel que había desempeñado la Unión Soviética en la organización de la mayoría de las brigadas. Se puede decir, en general, que tanto los montones de conchas de N. como los sambaquis de Brasil o los paraderos de la Patagonia, reflejan un período en el que los primitivos del continente tenían diferencias regionales algo menos acentuadas y muchas veces culturas más pobres: lo que también es conciliable con su origen "reciente", porque la aculturación, es decir, la difusión de las formas de cultura más recientes y evolucionadas estaba todavía en curso a la llegada de los europeos y fue interrumpida (o sustituida por otra facies) precisamente por la intervención de éstos.

La mayor parte de América estaba, cuando llegaron los europeos, en posesión de culturas líticas. Aquí es necesario agregar que los términos primero y último de este desarrollo histórico y cultural no pueden desligarse del horizonte cronológico global de la etnología actual de América; por el contrario, ocupan sólo una porción mediana, porque, si bien la sucesión geográfica de las culturas indígenas aún nos presenta restos de formas mucho más arcaicas, es decir, más antiguas que los primeros comienzos conocidos de las grandes culturas monumentales, la llegada de los europeos no interrumpió, en el mismo momento en que detuvo o destruyó este último, el desarrollo local de las áreas más aisladas. Pero la consideración de este contenido prehistórico no puede aislarse de las observaciones etnográficas sobre las culturas indígenas históricas y actuales: son fuentes de estudio distintas para un mismo nivel cronológico fundamental. A lo largo del doble continente, desde las costas árticas hasta Tierra del Fuego, se encuentran dispersos cúmulos de conchas de moluscos, que representan la acumulación de desechos de las comidas de los primitivos ocupantes de las costas (Kjiikkenmaddinger, montones de conchas). Los Montículos (v.) se atribuyen a un particular florecimiento cultural, que parece haber tenido su máximo desarrollo en épocas anteriores al descubrimiento, pero que ciertamente continuó durante algún tiempo después del Misisipí, cuya exploración ha ayudado mucho a resaltar las relaciones existentes entre la civilización del altiplano y la de los indios agricultores de la región oriental.

En los informes internos aparece en general que las formas líticas de la técnica más perfecta, tanto en el tallado como en la limpieza, fueron encontradas en zonas de mayor cultura que poseían también la industria metalúrgica, fenómeno bien conocido en la arqueología europea y norteafricana ( edad eneolítica). Relaciones similares existen entre la antigua civilización peruana y el territorio arqueológico de los calchaquíes o diaguitíes, que ocupan la región andina del norte de Argentina. Entre estas, las bolas medianas de surco, ya mencionadas, muy difundidas en el continente austral (Andes, Patagonia); el hacha surcada ecuatorial pulida, completa o parcial, que, fuera de América, se conoce en el centro-este de Australia y en el territorio arqueológico chino; las hachas perforadas; cuchillos de hoja semilunar (también de cobre), recurrentes desde el área esquimal hasta Perú, también con algunos hallazgos del Neolítico asiático (este de Mongolia: investigación de Torii y Anderson). Así, respecto al conocimiento de las culturas americanas, la fecha del descubrimiento de América, a pesar de haber tenido enormes consecuencias sobre ellas, no permite dividir la etnología precolombina, la postcolombina y la contemporánea en dos campos de tratamiento bien diferenciados. Pero las diferencias son generalmente pequeñas, o notorias, más que nada, en territorios, como la región este de los Estados Unidos, que los europeos han encontrado ocupados por culturas más desarrolladas: por lo tanto evidencia del origen reciente de este progreso.

En general, la singularidad de la industria lítica americana, que en un principio parecía notable, va disminuyendo fuertemente con los descubrimientos arqueológicos del Este y Sudeste asiático y con el estudio comparativo del territorio oceánico. Los estudios morfológicos de esta naturaleza son quizás los que, por el momento, tienen mayor trascendencia como preparación para el análisis de futuros descubrimientos. En Colombia fueron los orfebres más talentosos, entre los Quimbaya, el P. Pero quizás en ninguna parte esta pérdida ha sido total e incluso el estudio de los actuales descendientes de los antiguos gobernantes de México, camiseta de bayern munich Colombia o Perú es capaz de aportar algunos elementos útiles para el conocimiento de las civilizaciones extintas. C. La arqueología ya es capaz de distinguir varios períodos culturales en cada una de las regiones que fueron centros de civilización, y de captar casi desde el principio algunas de sus artes más características. El cuadro completo de las civilizaciones americanas en la época del descubrimiento y de la conquista lo ofrecen, por tanto, en igual medida la exploración de la tierra y las tribus vivas: y la etnología y la arqueología se presentan, como se ha dicho, en un solo gran plan cronológico. La arqueología tampoco es importante sólo para áreas de cultura más intensa. Una industria lítica mayoritariamente superficial es la que Outes ya había ilustrado excelentemente con anterioridad para Patagonia (1905); el estudio de las formas que presenta, le había permitido distinguir entre una "facies paleolítica" representada por unas pocas localidades y un número limitado de objetos e incluyendo dos artefactos encontrados en el Río Observación dentro de una capa comparable en edad al Pampeano superior, y una "facies neolítica", muy rica y muy relacionada con la cultura de los patagónicos.